Aunque sea una premisa universal, sobre todo en estas épocas, es un hecho que toooodos le deseamos el mal a nuestro prójimo en algún momento. Aquí algunos ejemplos irrefutables:
Al que está enfrente de nosotros en la cola de la Gas cuando traemos prisa:
-Ojalá esté jodidísimo y solo le alcance para ponerle 50 varos
Al rival futbolero
-Apriétalo, Efraín… ¡Rómpele la pata!
Al maestro
-Uta… ojalá ‘El Flori’ tenga influenza y no venga una semana… o más
Al acreedor
-Ojalá que con la lana que me debe su hijo se haya comprado una moto y choque
Al jefe
-Ojalá su vieja lo engañe y tenga un hijo bastardo… ¡Por ojete!
Al cliente
-Pinche payaso, ojalá se atragante con su pizza de-doble-sal-sa
Al rico
-Tiene tanta lana que un día lo van a secuestrar… ¡ojalá!



boo
4 December 2009 at 7:13 pm
…no deseé mal
Alejo
7 December 2009 at 12:10 pm
Mal Carlos, muy mal que así te esté poniendo esa pacífica ciudad queretana.